Desde chiquita la sociedad me enseñó que era normal
que me forzaran a ver partes privadas que no eran las mías
y sentir sus miradas sofocándome.
Desde adolescente yo creía que era normal
ser tocada entre las piernas
mientras mi mente se quedaba en blanco
y mi cuerpo no se podía mover.
De adulta ya entiendo que lo normal puede ser macabre
Que lo normal arruina vidas y destroza sueños.
Que lo normal te aprisiona y en las noches te deja sin aliento.
Que lo normal es gritarle a los cuatro vientos
o quedarte en sufrimiento en silencio
y no importa qué, cargas la culpa sin cuestionamientos.
Normal es llorar y no sanar a pesar del paso del tiempo.
Normal es enterrar el pasado
para no afectar la imagen del santo.
El pellejo por más que se limpie se queda manchado.
El rumbo al cambio va lento pero pesado.
No hay cruz ni Padre que te borre el pecado.
Pues el veneno de tu negación se encargará de hacerte cantos.
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¡Gracias!
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