No me siento amenazada por tu ausencia
me abandonan los latidos consumidos
por la ira, la discordia y la mentira
se llevan sus deseos reprimidos.
Ya los cesos no dictan derrotas
ni guerras de amores declaran
solo comen de escombros podridos
lenta y ciegamente se matan.
No me siento más liviana por tu ida
me quedan llantos en lista de espera
por la dicha, la alegría y la verdad
se celebra hoy la voz de la soledad.