Se avecina un huracán, me avisa el mal humor
cuando me levanto con el recuerdo de su indiferencia.
Los pensamientos truenan, los latidos se alertan
los ojos se nublan y el aire se condensa.
El silencio me golpea a 75 millas por hora.
Aguaceros de sonrisas perfectas
me inundo en su ausencia y el tiempo se alienta.
Contemplo los besos enlatados flotando hacia la porra.
Se avecina la calma, me asegura la duda.