De bajas

En la ausencia de mi abrazo 

se ahoga en llantos

indefensa del vacío alucinado

nos reímos del asunto por desquicio

extrañarnos se ha vuelto nuestro oficio.

Empinada, rocosa y larga

la cuesta que marca la distancia

tanto en millas, como en horas

la hacemos por momentos corta.

Cuando su boca me baña en sus olas

cuando su cuerpo me acalora.

Abrir los ojos y no verla

no sentirla ni olerla.

Me invade la cólera 

y en la ausencia de su abrazo 

me ahogo en llantos.

Deja un comentario